Francisco necesita huir de sí mismo, romper con su pasado, y emprende una odisea que le llevará a conocer tres pequeñas islas imaginarias, viéndose inmerso en situaciones que agitan su afán por conocer en profundidad los entornos sociales y personales por los que deambula en su especial singladura.
Mediante una cuidada prosa, Luparión atrapa la atención por el interés que despierta el devenir del protagonista, sometido a constantes vicisitudes, pero sobre todo por el sentido metafórico de las islas, que constituyen líneas de pensamiento diferentes sobre hacia dónde van el hombre y la sociedad, el amor o las relaciones de amistad; distintas pero que se entrelazan finalmente y desvían el camino alegórico de la trama, haciéndola aterrizar sobre la aplastante realidad que nos envuelve.